jueves, 13 de diciembre de 2007
donde no te habito.
Ahí, en ese preciso segundo donde no te habitas. Ahí te habito yo.
Ahí cuando recostado pierdes el conocimiento, y se te olvida quien eres por completo y se te olvida hasta en dónde estás y de donde vienes.
Ahí, ahí donde nadie mira a esas horas, ahí te habito yo.
Me meto a hurtadillas, y remuevo todas las cosas de tus habitaciones. No se si tienes una casa en la cabeza o si es un departamento, pero de que tienes muchas cosas, tienes demasiadas y aún así, insuficientes para un hombre como lo sos tú.
Aveces, sólo por divertirme, sacudo las cobijas y me las pongo encima, y te acecho cual fantasma y hasta te hago ruiditos.
Pero qué de divertidas nos ponemos, aveces te empiezas a asustar pero entonces corro y te abrazo y me reconoces sin saberlo.
Otras me pongo tus camisas y subo la música a todo volúmen, claro a Sabina que tanto te gusta y me gusta con su boca toda franca, y prendo una chimenea en ese tu lugar y pongo unas mantas en el suelo con dos botellas de vino, una tinta y otra blanca que me gusta a mi y te invito a sentarte a mi lado, mientras veo como te brillan los ojos, -tal como ayer-.
Ya sé que no tienes chimenea, pero dije que en ese lugar, donde no te habitas, ahí tengo poderes ilimitados. -bueno, casi casi-
Otras veces, pareciera que eres tú quien em despierta, quien se mete en mi casa y la posee toda. -y me posee toda-. Así, como la noche de antenoche que te escribí sin escribirte. Te describí lo mejor que pude lo que me había pasado, esperando saber si a ti alguna vez te llegó a pasar, aunque sé que si eso fue no es en el mismo ayer que en el mío.
Es que quizá en esos espacios sin tiempo y sin medida exacta. Esos espacios sin ser casas ni departamentos, metidos dentro de ninguna ciudad, -ahh pero eso si, con puerto-, al no existir limitaciones -casi-, los hábitats se traslapan ¡y quizá SI coincidimos en el mismo ayer, al mismo tiempo y en el mismo deshabitado mutuo, quizá tu no estabas alerta y ni yo tampoco y por eso pasó lo que pasó!
A lo mejor las ondas cuánticas o cerebrales, astrales, mafufas o lo que sea viajaron y viajaron y se tardaron en llegarme por que estoy más lejos, o estaban haciendo fila en el noexistespacio, digo, no somos los únicos seres en el lugar, que terminaron y habitan retirados.
Entonces me pregunto...
¿Sentirías mi mano entrelazada a tu mano ahí, donde no te habito?
Ahí, donde no te habito, pero te sé que me sabes y te sé que me habitaste aún sin puertos.
Verónica Rdz. Royal.
en una noche de esas, deshabitadas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario