viernes, 15 de febrero de 2008

mis pláticas con mi él y con mi EL.





"El tiempo aveces es un gran Aliado, aveces es la mortal caricia o la fría puñalada final.
Todo depende entonces de quién lo reciba y cómo lo encuentre".


Hace un año, la pasamos en el DF, en casa de mis suegros cenando románticamente una cena de Italiannis. (de mis comidas favoritas). Recuerdo que compraste un sacacorchos azul con amarillo y no recuerdo bien qué bebimos pero recuerdo que había jugo.

Recuerdo la oscuridad de la recámara... hacía frío, pero tus brazos y tu piel siempre caliente entibiaban mis heladas blancuras.

Recuerdo tu perfume, era diferente al que hoy usas, tu cabello estaba más alocado, casi era el tiempo en que fuimos a Veracruz, cuando el Dyego vivía aún allá.


Recuerdo que en Diciembre había perdido y recuperado la vista, había pasado la boda de mi hermano mayor y no aguantaba estar sin ti y me fui a verte, a tocarte una vez más, a besarnos por las noches entre los secretos de la luna.

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Me sentía cansada, muy muy cansada y me acompañaba una fiebre misteriosa intermitentemente.

Recuerdo que sabía que algo no estaba bien, (siempre tuve esa sensación desde muchos años atrás, ¿recuerdas que te lo había comentado?), recuerdo haberlo escrito muchas veces, era una sensación que iba y venía en el pasado pero en ese tiempo se hizo algo casi permanente.

Quería dormir, dormir mucho y no estaba ni triste ni deprimida, solo me sentía.. diferente, rara, fuera de mi, con algo más y algo menos.

Fue entonces cuando mi pie derecho empezó a adormecerse, luego la pantorrilla cuando estábamos con Daniel.

Recuerdo que de pronto para mi todo se había ido al carajo, todo o casi todo.
No sabía si me sentía enojada o decepcionada, o sólo era la ira por la impotencia. Siempre me ha gustado poder entender lo que sucede y el no poder entender el cómo o el desde cuándo me sacaba de mi.

Recuerdo tantas cosas, ahora que ha pasado el tiempo, pero lo que más recuerdo es que de pronto todo era un oscuro incierto, tan denso tan denso que me ahogaba más y más.

No podía gritar, no podía escapar, no podía entender ni detenerlo ni nada.

Pero eso ya fue después de hace un año exactamente, esa es otra historia.

Hoy entiendo todo de un modo muy diferente, hoy sólo tengo gratitud.

No tengo aun la madurez para decir: "Gracias a Dios por que enfermé" ni puedo decir "Es lo mejor que me ha pasado". Ciertamente no la tengo aún, no he llegado a ese punto, a esa perspectiva, quizá por eso me suena incierto cuando otros hablan de la esclerosis de esa manera.

Pero si tengo la madurez y la humildad para decir:

"Gracias a Dios por que no me ha soltado ni un sólo instante, desde hace años (siempre) y hasta el día de hoy"

Gracias a Dios por que hoy todo se ve diferente, lo veo diferente, mejor dicho. Hoy hay un mundo de posibilidades ¡y eso que es un lugar tan chiquito donde ahora vivimos!

Tu mano, no deja de asombrarme, tu poder tan pero tan grande y sobretodo tu amor, tu infinito e inmesurable amor.

¿Recuerdas todo lo que hemos pasado?

¿Recuerdas?


V.
la esposa y la hija.

pd:
no necesité celebrar el 14, tengo muchas cosas que recordar y que sentir en estos momentos todavía, pero espero que sepan lo importante que son para mi ustedes, amigas.

sentimiento que alguna vez hemos tenido todas, todos

Miedo a èl, a mi, a eso, a todo aquello y a todo esto. A fin de cuentas miedo ....
El miedo es un ingrato al que a fin de cuentas se le va teniendo paciencia, con una posibilidad de terminar aprisionado completamente a sus pies. El miedo es una reliquia comunal y que a la vez no es de nadie, es el pan de cada día, es despertarte por las noches y sentirte observado, el miedo soy yo. El miedo es la luz de la lámpara que dejaste prendida en tu pasillo y que no quieres apagar por no sentirte solo. El miedo es como un regalo de la naturaleza para descubrir la insignificancia de nosotros mismos y aprender a valorar a los demás, el miedo es un vigilante que no espera. El miedo es ese montón de sensaciones que siempre están ahí pero que nadie puede describir. El miedo soy yo en compañía del pasado, y de mí, el miedo es ese grito que se ahoga en la garganta para gritar algo que jamás vas a decir. El miedo es un encantador y malvado que me gusta no se bien porqué. El miedo es entender por fin que no hay mejor sentimiento que el de querer. Es el paso del tiempo que se fue, es dejar de temerle a todo para salir, caminar y temerle a lo que viene. El miedo es el compañero, el de los futuros inciertos, el del camino, el de la búsqueda. El de la soledad.

jueves, 14 de febrero de 2008

vision me

Estoy sanando, siento que estoy.. siento que estoy sanando.. en silencio..

siento tus besos lejos de mi piel.. aun asi estoy sanando..

me siento mucha soledad.. aun asi siento que estoy sanando..

observo el calor de tus palabras..

antidoto desesperado..

sanar el alma , es abrir sabias herida s y dejarse respirar